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martes, 4 de septiembre de 2012

BERLIOZ: Les Troyens



Les Troyens es el trabajo más ambicioso y largo de Berlioz, y la cúspide de su carrera como compositor. Sin embargo, Berlioz no vivió para verla interpretada completa. Bajo el título Les Troyens à Carthage, los últimos tres actos fueron representados en París el 4 de noviembre de 1863, seis años antes de la muerte del compositor (1869).
Berlioz nunca vio la representación de los dos primeros actos, llamados La prise de Troie. La primera producción integral de la obra, dividida en dos sesiones en dos noches, se hizo en Karlsruhe en 1890.
Sólo en 1957 el Royal Opera House, del Covent Garden, hizo una producción semejante a como Berlioz la había concebido. La dirección musical corrió a cargo de Rafael Kubelík.
Cabe destacar la representación que bajo la batuta de Rafael Kubelik, se llevó a cabo en la Scala de Milán en el año 1960, destacando como histórico Eneas Mario del Mónaco (a quién el héroe troyano le sentó perfecto), Giulietta Simionato como Dido, y Fiorenza Cossotto como Casandra.
En la década del sesenta fue popularizada por la soprano francesa Régine Crespin que supo abordar los dos papeles protagónicos (Casandra y Dido) en una misma representación en el Teatro Colón de Buenos Aires, en la Ópera de San Francisco y en París.
El estreno de la versión completa tal como la concibió Berlioz fue en Londres el 17 de septiembre de 1969. La primera grabación integral la realizó el director británico Colin Davis en 1969 con Jon Vickers como Eneas.
Otro hito en la historia de la obra fue en 1983 durante la temporada centenaria del Metropolitan Opera cuando se represento dirigida por James Levine con Plácido Domingo, Tatiana Troyanos como Dido y Jessye Norman como Casandra en su debut metropolitano.
Para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Berlioz en 2003, Les Troyens fue repuesta en la Ópera de la Bastilla, París (dirigida por John Eliot Gardiner), Ámsterdam (Edo de Waart), y el Metropolitan Opera de Nueva York (con Deborah Voigt como Casandra y la aclamada mezzosoprano americana Lorraine Hunt Lieberson en el papel de Dido).
Esta ópera se representa poco; en las estadísticas de Operabase aparece la n.º 263 de las óperas representadas en 2005-2010, siendo la 31.ª en Francia y la segunda de Berlioz, con 9 representaciones en el período. La Prise de Troie y Les Troyens à Carthage han tenido ocho representaciones cada una en el período.


Acto I

En el campamento griego abandonado al pie de los muros de Troya
Los troyanos celebran la aparente liberación después de diez años de asedio. Ven un enorme caballo de madera abandonado por los griegos, y suponen que es una ofrenda a la diosa Palas Atenea. A diferencia del resto de troyanos, sin embargo, Casandra desconfía de la situación. Prevé que no vivirá para casarse con su prometido Corebo. Aparece Corebo y le insta a Casandra a olvidar sus presentimientos. Pero su visión profética se clarifica y ve la total destrucción de Troya. Cuando Andrómaca entra silenciosamente, se detiene la celebración.
Eneas entonces se apresura para hablar de que el sacerdote Laocoonte ha sido devorado por una serpiente de mar, después de haber advertido a los troyanos que quemaran el caballo. Eneas interpreta esto como un signo del enojo de la diosa Atenea ante el sacrilegio. En contra de las fútiles protestas de Casandra, Príamo ordena que metan el caballo dentro de la ciudad de Troya y lo pongan junto al templo de Palas Atenea. Hay un sonido de lo que parece ser choque de armas dentro del caballo, pero los troyanos, en su engaño, lo interpretan como un feliz augurio. Casandra se desespera cuando ve la procesión, y al finalizar el acto, se resigna a la muerte dentro de las murallas de Troya.

Acto II

Antes de que empiece el acto en sí, los soldados griegos escondidos en el caballo de madera han salido y empezado a destruir Troya y sus ciudadanos.
Escena 1: Palacio de Eneas
Con la lucha en el fondo, la sombra de Héctor visita a Eneas y le advierte que escape de Troya y marche a Italia, donde construirá una nueva Troya. Después de que Héctor se desvanezca, Panteo lleva las noticias de que los griegos estaban escondidos en el caballo. Ascanio aparece con noticias de más destrucción. A la cabeza de una banda de soldados, Corebo urge a Eneas que tome las armas para la batalla. Todos deciden defender Troya hasta la muerte.
Escena 2: Palacio de Príamo
Varias de las mujeres troyanas están rezando ante el altar de Vesta/Cibeles para que sus soldados reciban la ayuda divina. Casandra cuenta que Eneas y otros guerreros troyanos han rescatado el tesoro del palacio de Príamo y aliviado a la gente de la ciudadela. Profetiza que Eneas y los supervivientes fundarán una nueva Troya en Italia. Pero también dice que Corebo está muerto, y decide morir. Las otras mujeres reconocen que Casandra tuvo razón en sus profecías y que fue un error no creerla. Casandra entonces llama a las troyanas a que se la unan en la muerte, para impedir ser deshonradas por los griegos invasores. Un grupo de mujeres admiten tener miedo a la muerte, y Casandra las dice que se aparten de su vista. Las mujeres restantes se unen con Casandra en su decisión de morir. Un capitán griego observa a las mujeres durante esta escena, con admiración por su coraje. Los soldados griegos entran entonces en escena, exigiendo al tesoro troyano a las mujeres. Casandra desafiantemente se burla de los soldados, y de repente se apuñala. Polixena coge la misma daga y la imita. El resto de las mujeres se burlan de los griegos, que llegan demasiado tarde para encontrar el tesoro, y cometen un suicidio en masa, ante el horror de los soldados griegos. Casandra lanza un último grito de "¡Italia!" antes de caer, muerta.

Acto III

Los cartagineses y su reina, Dido, están celebrando la prosperidad que lograron en los últimos siete años desde que se marcharon de Tiro para fundar una nueva ciudad. Dido, sin embargo, está preocupada por Yarbas, el rey númida, no sólo porque le ha propuesto un matrimonio político. Los cartagineses juran que defenderán a Dido, y los constructores, marineros y granjeros ofrecen su tributo a Dido.
En privado después de estas ceremonias, Dido y Ana hablan de amor. Ana insta a Dido a casarse de nuevo, pero Dido insiste en honrar la memoria de su marido fallecido, Siqueo. Yopas entra entonces para hablarles de una flota desconocida que ha llegado al puerto. Recordando sus propios viajes marinos, Dido dice que estos extranjeros sean bienvenidos. Entra Ascanio, presenta el tesoro de Troya salvado, y relata la historia de Troya. Dido reconoce que sabe de su situación. Panteo narra el destino final de los troyanos, que es fundar una nueva ciudad en Italia. Durante esta escena, Eneas está disfrazado como un marinero normal y corriente.
Narbal entra entonces para decirle a Dido que Yarbas y su ejército están atacando los campos que rodean Cartago y marchan sobre la ciudad. Pero Cartago no tiene suficientes armas para defenderse. Eneas entonces revela su verdadera identidad y ofrece los servicios de su gente para ayudar a Cartago. Dido acepta la oferta, y Eneas confía a Ascanio al cuidado de Dido. Los cartagineses y los troyanos entonces se preparan para combatir a los númidas.

Acto IV

Escena 1: Caza real y tormenta
Esta escena es puramente instrumental, ambientada en un bosque con una caverna en el fondo. Dido y Eneas han quedado separados del resto de la partida de caza. Estalla una tormenta, y los dos se refugian en la caverna, donde reconocen y consuman su atracción mutua
Los númidas han sido derrotados, y tanto Narbal como Ana están aliviados por ello. Sin embargo, Narbal se preocupa porque Dido está siendo negligente con los asuntos de estado, distraída por su amor por Eneas. Ana rechaza tales preocupaciones y dice que esto indica que Eneas será un excelente rey para Cartago. Narbal recuerda a Ana, sin embargo, que los dioses han señalado como destino final de Eneas Italia. Ana responde que no hay dios más poderoso que el amor.
Después de la entrada de Dido, y de bailes por parte de danzarinas egipcias, los esclavos, y las esclavas nubias, Yopas canta su canción de los campos, a petición de la reina.

Ella entonces pide a Eneas más cuentos de Troya. Eneas revela que después de algo de persuasión, Andrómaca al final se casó con Pirro, el hijo de Aquiles, quien mató a Héctor, el anterior marido de Andrómaca. Dido entonces empieza a cuestionarse sus sentimientos respecto a su difunto esposo. En un punto, Ascanio saca el anillo de Siqueo del dedo de Dido. Dido lo recupera, pero más adelante lo olvida. A solas, Dido y Eneas cantan un dúo de amor. Al final del acto, el dios Mercurio aparece y golpea el escudo de Eneas, entonces llama tres veces, "¡Italia!".

Acto V

Escena 1: La bahía de Cartago
Hilas canta su canción de nostalgia por su casa, a solas. Dos centinelas se burlan diciendo que nunca más verán su patria natal. Panteo y los jefes troyanos discuten los signos de enfado del dios ante su tardanza de irse a Italia. Los centinelas observan que ellos tienen buenas vidas en Cartago y no desean marcharse.
Eneas entra en escena, cantando su desesperación ante los portentos del dios y sus advertencias de que deben partir hacia Italia, y también de la infelicidad ante su deslealtad con Dido con estas noticias. Los fantasmas de Príamo, Corebo, Héctor y Casandra aparecen e incansablemente urgen a Eneas que marchen a Italia. Eneas se rinde y se da cuenta de que debe obedecer a las órdenes de los dioses, pero también capta que será cruel e ingrato para con Dido. Ordena entonces a sus camaradas que se preparen para marchar esa mañana, antes del amanecer.
Aparece entonces Dido, sorprendida por el intento de Eneas de irse en secreto, pero aún enamorada de él. Eneas alega los mensajes de los dioses para seguir adelante, pero Dido no acepta nada de esto. Ella lo maldice mientras se marcha
Dido le pide a Ana que ruegue a Eneas por última vez que se quede. Ana se reconoce culpable al haber animado el amor entre su hermana y Eneas. Dido enfadada cuenta que si Eneas la hubiera amado realmente, él desafiaría a los dioses, pero luego le pide que le ruegue para quedarse unos días más.
La multitud ha visto que los troyanos se marchan. Yopas lleva las noticias a Dido. Enfurecida, ella exige que los cartagineses persigan y destruyan la armada troyana, y desea haber destruido a los troyanos cuando llegaron. Luego decide ofrecer sacrificios, incluyendo destruir los regalos que le hicieron los troyanos y los de ella a ellos.
A solas, ella decide morirse (Je vais mourir – "Voy a morir "), y después de expresar un amor final por Eneas, se prepara para despedirse de la ciudad (Adieu, fière cité – "Adiós, orgullosa ciudad ")
Se ha construido una pira sacrificial con los recuerdos de Eneas. Narbal y Ana lanzan maldiciones sobre Eneas, que sufra una humillante muerte en batalla (Dieux de l'oubli, dieux de Ténare – "Dioses del olvido, dioses de Ténaro "). Dido luego asciende a la pira (Pluton ... semble m'être propice – Plutón ... parece ser propicio "). Ella se quita el velo y lo lanza sobre la toga de Eneas (D'un malheureux amour, funestes gages). Ella tiene una visión de un futuro guerrero africano, Aníbal, quien se alzará y atacará Roma para vengarla.
Dido luego se apuñala con la espada de Eneas, para horror de su pueblo. Pero en el momento de su muerte, ella tiene una última visión: Cartago será destruida, y Roma será "inmortal". Los cartagineses lanzan entonces una última maldición sobre Eneas y su pueblo, jurando venganza por su abandono de Dido, al tiempo que termina la ópera.


Énée - Jon Vickers
Cassandre - Berit Lindholm
Didon - Josephine Veasey
Chorèbe - Peter Glossop
Anna - Heather Begg
Narbal - Roger Soyer
Iopas - Ian Partridge
Hylas - Ryland Davies
Panthée - Anthony Raffell
Ascagne - Anne Howells
Spectre de Priam - Raimund Herinckx
Spectre de Cassandre - Elizabeth Bainbridge
Spectre d'Hector - Dennis Wicks
Priam - Pierre Thau
Helenus - David Lennox
Un chef grec - Dennis Wicks
Le dieu Mercure - Pierre Thau
Hécube - Elizabeth Bainbridge

Chorus and Orchestra of the Royal Opera House,
Covent Garden - Colin Davis, 1969


Links para download:

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lunes, 3 de septiembre de 2012

OperaEsencial: OFFENBACH: Les Contes d'Hoffmann (Sills)

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lunes, 6 de agosto de 2012

CHARPENTIER: Louise (Sills & Gedda)

Es curioso el caso de Gustave Charpentier, compositor de óperas, posiblemente el más longevo de todos, que sólo tuvo un éxito verdadero: Louise, pero con él logró entrar en el olimpo de los compositores, por méritos propios.
Nació el 25 de junio de 1860 en Dieuze (Lorena), estudió en Tourcoring, en Lille y por último en París, donde fue alumno de Massenet. A los 27 años ganó el Premio de Roma. En París descubrió, al igual que los pintores y poetas de Montmartre y de la rive gauche, un mágico colorido local que plasmó convincentemente en su ópera Louise. Murió en París, casi olvidado, el 18 de febrero de 1956, pero con esta ópera habria alcanzado el éxito finalmente.
El libreto es del propio compositor, que construye la primera "ópera socialista", y destaca la hermosísima y erótica aria " Depuis le jour" q forma parte del repertorio de toda soprano q se precie. Aqui la Sills la canta q da gusto!



Personajes: Louise, una costurera (soprano); su padre (barítono); su madre (mezzosoprano); Julien, poeta (tenor); Irma (contralto); burgueses, bohemios.

Lugar y época: París a fines del siglo XIX.

Argumento: Un breve preludio basado en la melodía de amor que luego oiremos en boca de Julien. Éste la canta para Louise, su amada y vecina en un barrio pobre de París. Le pide que huya con él, pues los padres de ella se oponen a la unión. El dúo de amor está lleno de romanticismo. (Cuatro años antes había aparecido La Bohéme, de Puccini, con una pareja semejante en el centro y en el mismo ambiente. Pero Puccini siguió siendo italiano, incluso en la descripción de París, mientras que Charpentier era un parisiense auténtico.) La madre interrumpe la escena. Ella y el padre exigen a Louise que elija un hombre más solvente en lugar del bohemio Julien. Cuando Louise lee ante su padre en el periódico, en voz alta, que «todo París está entregado al placer en la festiva celebración de la primavera», siente la pobreza de su vida entre aquellas cuatro paredes como un peso abrumador. Vive en una gran ciudad y sufre por no poder disfrutar de sus placeres.

El primer cuadro del acto segundo muestra un amanecer en Montmartre; obreros y obreras, policías, noctámbulos y vendedores callejeros dan vida a la escena; todos hablan en un dialecto que habría horrorizado a la Academia. Aparece Julien con sus amigos. Está embriagado por la primavera y sólo piensa en una cosa: huir con Louise, vivir con ella. La espera frente al taller de costura en que trabaja. Pronto aparece Louise con su madre, que le sigue haciendo advertencias. La propuesta de Julien la estremece; tiene que reflexionar. Se suelta de su brazo y entra en el taller.

Allí tiene lugar el cuadro segundo. Las costureras charlan y ríen sobre el eterno tema del amor. Sólo Louise tan desconcertadas: ¿estará enamorada? En la calle suena una canción, las obreras corren hacia la ventana y envían besos al cantante callejero. Es Julien, que le canta su amor. Sin embargo, la segunda parte de la canción es amarga; trata sobre la joven que no cumplió su promesa. Louise está sentada, pálida y silenciosa, pero pronto toma una decisión. Se levanta, corre a la calle y se arroja en brazos de Julien. El tercer acto transcurre en la pequeña casa en que viven Julien y Louise. La luz del crepúsculo cae sobre los techos de París. Aquí encuentra Charpentier para el corazón rebosante de Louise la melodía más íntima: «Depuis le jour...». París enciende sus luces, doblan las campanas en el aire transparente. Un dúo de amor corona la escena, un himno entusiasta a la vida. Entonces la casa se llena de amigos, de bohemios que improvisan una fiesta y proclaman a Louise reina de Montmartre. La madre de Louise interrumpe aquella desbordante alegría: la hija ha de regresar para ver al padre enfermo. Sólo por poco tiempo, promete Louise a su amado.

En el acto cuarto, Louise está otra vez con sus padres. Todo lo que la rodea la oprime: el ambiente triste, el padre que canta una canción extraña para recordarle su niñez; la madre que le reprocha su cambio inmoral de vida. La música se transforma paulatinamente en un himno a París. Por último, Louise no puede resistir más. Vuelve a la libertad, al amor. El padre corre detrás de ella hasta las escaleras y agita furioso los puños: Oh, París!

Libreto: Charpentier entona un canto jubiloso a París, a la libertad de la vida bohemia, al amor embriagador en las buhardillas y talleres, a la magia de las estrechas callejuelas. Pero no olvida crear un conflicto dramático por medio del conflicto de generaciones y de una contraposición entre la vida llena de tentaciones y los hombres que le dan la espalda eternamente.

Música: Charpentier es melodista, pero posee también suficientes recursos armónicos para hacer estimulante la partitura. Se eleva a verdadera altura en las escenas que enaltecen París. Entonces surge de su música un auténtico entusiasmo. Hay mucha ternura en ella y permite pasar por alto algunos momentos débiles y vulgares. Los teatros que cuenten con dos intérpretes idóneos, en juventud, belleza, sentido de la actuación y voz simpática, para los papeles de Louise y Julien, pueden plantearse la reposición de esta ópera y confiar en un auténtico éxito.

Historia: El estreno, celebrado en la Opera Comique de París el 2 de febrero de 1900, fue un triunfo tumultuoso. Siguieron más de cien representaciones ese año en el mismo lugar. La obra llegó pronto a otras partes del mundo: a Nueva York en 1900 y a Buenos Aires en 1918. En Barcelona se estrenó en 1904, bajo los auspicios de la Asociación Wagneriana local.

Fuente: "Diccionario de la Ópera" Kurt Pahlen

Links:

http://rapidlibrary.com/files/charpentier-louise-sills-gedda-vandam-cd1-rar_29367947.html

http://rapidlibrary.com/files/charpentier-louise-sills-gedda-vandam-cd2-rar_ul8mbbcbwwifon.html

http://rapidlibrary.com/files/charpentier-louise-sills-gedda-vandam-cd3-rar_29367949.html

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miércoles, 27 de junio de 2012

POULENC: Dialogues des Carmelites

Diálogos de carmelitas (título original en francés, Dialogues des Carmélites) es una hermosa y trágica ópera en tres actos con música de Francis Poulenc y libreto en francés del propio compositor y Emmet Lavery, basado en un texto de Georges Bernanos, quien a su vez se inspiró en un relato de Gertrud von le Fort. Se estrenó en La Scala de Milán el 26 de enero de 1957.
Diálogos contribuyeron a la reputación de Poulenc como un compositor especialmente de bella música vocal. Los diálogos están en gran medida en recitativo, con una línea melódica que sigue estrechamente el texto. Las armonías son suntuoso, con los ocasionales giros arrebatados que son característicos del estilo de Poulenc. Las profundos sentimientos religiosos de Poulenc son particularmente evidentes en el magnífico arreglo a cappella de Ave Maria en el Acto II, escena II, y el Ave verum corpus en el Acto II, escena IV. Durante la escena final de la ópera, que tiene lugar en la Place de la Nation, el sonido distintivo de la hoja de la guillotina descendiendo se oye repetidamente sobre la orquesta y el canto de las monjas

La ópera está basada en los trágicos sucesos que involucraron a una comunidad de monjas carmelitas de la ciudad de Compiègne durante la Revolución francesa (véase mártires de Compiègne). El régimen del terror de Robespierre no sólo prohibió los oficios de esta comunidad en su convento sino que persiguió a sus religiosas, las encarceló y finalmente las llevó a la guillotina el 17 de julio de 1794. Estas 16 monjas mártires fueron beatificadas en 1906 por el Papa Pío X.
Una de las monjas, la madre María de la Encarnación, pudo escapar de la persecución y escribió un relato de los hechos, el cual inspiró a la escritora alemana Gertrud von Le Fort una novela titulada Die Letzte am Schafott (La última del patíbulo), escrita en 1931.
En dicha novela, la autora crea un personaje central, Blanche de la Force, con el que ella misma se ve identificada, de ahí la similitud con su propio nombre. Esta identificación proviene del hecho que la novela fue escrita en una época en que, asustada ante la marea nazi hostil a los católicos, la autora se refugió en un monasterio.
En 1938, el escritor Georges Bernanos recibió de su amigo, el sacerdote Raymundo Bruckberger, una traducción francesa de la novela de Gertrud von le Fort, y en 1947, en sociedad con el cineasta Philippe Agostoni, recurrió a Bernanos para la confección de un guion para una película basada en dicha novela. Bernanos se entusiasmó con la idea, y se abocó muy intensamente al trabajo, pese a su delicado estado de salud, terminándolo en abril de 1948. Tiempo después Bernanos falleció víctima del cáncer, y su trabajo, sin nombre aún, fue titulado “Diálogos de Carmelitas” por el editor.
En un principio se consideró que el guion era poco apto para materializarlo en una película. Sin embargo, en 1960 se produjo el filme con ese título, y con la actuación Jeanne Moreau a cargo del papel de Blanche de la Force.
En 1953, M. Valcarenghi solicitó a Francis Poulenc la composición de la música para un ballet de contenido religioso para La Scala en Milán. Sin embargo tal petición no lo entusiasmó, y Valcarenghi sugirió como alternativa el guión de Bernanos
Algunas fuentes señalan como libretista o co-libretista a Emmet Lavery, pero otras sólo dicen "Con el permiso de Emmet Lavery."2 La composición se extendió entre agosto de 1953 y septiembre de 1955, agregándose luego el trabajo de orquestación, que finalizó en junio de 1957. Se trata de un libreto inusualmente profundo en su estudio psicológico de los caracteres divergentes de la madre Marie de la Encarnación y Blanche de la Force.

La ópera fue representada por vez primera en una versión italiana en La Scala el 26 de enero de 1957, con dirección de Nino Sanzogno. Blanche de la Force, Virginia Zeani, Madame de Croissy, (anciana priora), Gianna Pederzini, Madame Lidoine (la nueva priora), Leyla GencerSor Constance de St. Denis, Eugenia Ratti, Madre Marie de la Encarnación, Gigliola Frazzoni.
El estreno de la versión original en francés se estrenó el 21 de junio de 1957 por el Théâtre National de l'Opéra de París (la actual Ópera Nacional de París) con Denise Duval, Régine Crespin y Rita Gorr.
En España se estrenó en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona el 28 de enero de 1959. En Argentina se estrenó en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1965 con Denise Duval, Andrea Guiot, Suzanne Sarroca, Renato Sassola y Helene Bouvier dirigidas por Jean Fournet.
El estreno en Nueva York fue presentada por la Ópera de la ciudad de Nueva York el 3 de marzo de 1966.3 En 1977 se estrenó la versión en inglés en el Metropolitan Opera de New York con Maria Ewing, Régine Crespin, Shirley Verrett y Mignon Dunn dirigidas por Michel Plasson. En 1987 se transmitió por televisión con Maria Ewing (Blanche), Régine Crespin (Mme.de Croissy), Jessye Norman (Mme.Lidoine) y Betsy Norden dirigidas por Manuel Rosenthal. En el Teatro Real de Madrid se representó por primera vez el 8 de junio de 2006.
Esta ópera sigue en el repertorio, aunque no está entre las más representadas; en las estadísticas de Operabase aparece la n.º 88 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 9.ª en Francia y la primera de Poulenc, con 43 representaciones.

Personajes

Personaje Tesitura Elenco del estreno
26 de enero de 1957 (Milán)
(Director:
Nino Sanzogno)
Versión revisada
Elenco del estreno
21 de junio de 1957 (París)
(Director: Dervaux)
Marquis de la Force barítono Scipio Colombo Xavier Depraz
Chevalier de la Force, su hijo tenor Nicola Filacuridi Jean Giraudeau
Blanche de la Force/Hermana Blanche de la Agonía de Cristo, su hija soprano Virginia Zeani Denise Duval
Thierry, un criado barítono Armando Manelli Forel
Madame de Croissy, la madre superior del convento contralto Gianna Pederzini Denise Scharley
Hermana Constance de St. Denis, una joven novicia soprano Eugenia Ratti Liliane Berton
Madre Marie de la Encarnación, priora ayudante mezzosoprano Gigliola Frazzoni Rita Gorr
M. Javelinot, un doctor barítono Carlo Gasperini Max Conti
Madame Lidoine/Madre Marie de San Agustín, la nueva madre superiora soprano Leyla Gencer Régine Crespin
Madre Jeanne del Niño Jesús, la monja más anciana contralto Vittoria Palombini Fourrier
Hermana Mathilde mezzosoprano Fiorenza Cossotto Desmoutiers
Capellán del convento tenor Alvino Manelli Forel
Primer comisionado tenor Antonio Pirino Romagnoni
Segundo comisionado barítono

Oficial barítono

Carcelero barítono

Carmelitas, oficiales, prisioneros, gente de la ciudad

Argumento

Dividida en tres actos y doce cuadros, la historia tiene lugar en París y el convento carmelita en Compiègne, entre los años 1789 y 1792.

Acto I

Blanche de la Force, joven aristócrata patológicamente tímida decide, ante los continuos tumultos de la Revolución francesa, retirarse del mundo e ingresar en un convento. La anciana Priora le advierte que la Orden Carmelita no es un refugio, sino que las monjas tienen el deber de guardar la Orden, sin buscar ningún otro camino. En el convento, la alegre sor Constance dice a Blanche, y para su gran consternación, que ha tenido un sueño en el que ellas dos morían juntas y dentro de poco tiempo. La Priora, que está agonizando, encomienda a Blanche a la madre Marie; se siente aterrorizada ante su próxima muerte, y grita en su delirio que, a pesar de los largos años que ha dedicado a Dios, Él la ha abandonado. Blanche y la madre Marie quedan impresionadas por la muerte de la anciana Priora.

Acto II

Constance y Blanche hablan de la muerte de la priora, comentándole Constance que tanto miedo a morir en la anciana le pareció indigna de ella. El hermano de Blanche, el Caballero de la Force, llega para comunicarle que su padre considera que debe dejar el convento, ya que allí no estará protegida, al ser un miembro de la nobleza y además del clero. Pero Blanche lo rechaza, alegando que ha encontrado la felicidad en la orden carmelita. Más tarde, ella admite ante la madre Marie que es el miedo, o el miedo al miedo, como dice su hermano, lo que la impide marcharse. El capellán anuncia que han prohibido que predique, al no haber jurado la constitución civil del clero. Las monjas comentan que es el Terror lo que ahora rige el país, y nadie se atreve a defender a los sacerdotes. La hermana Constance se pregunta si no quedan hombres que puedan defender el país, a lo que la nueva priora le contesta que allí donde faltan sacerdotes, los mártires sobreabundarán. La madre Marie dice que sólo los mártires salvarán a Francia, pero la madre priora la corrige: no pueden ser mártires voluntariamente, el martirio es un regalo de Dios. Entra el Comisario 1.º y anuncia que la Asamblea Legislativa ha nacionalizado el convento y sus propiedades, y que las monjas deben abandonar sus hábitos. Cuando la madre Marie consiente, el oficial la insulta por estar tan impaciente por vestirse como el resto de las personas. Ella le replica que las monjas seguirán sirviendo, vistan cómo vistan. “El pueblo no necesita criados”, proclama el oficial con altanería. “No, pero tiene gran necesidad de mártires”, responde la madre Marie. “En tiempos como los actuales, la muerte no es nada”, dice él. “La vida no es nada”, contesta ella, “cuando está tan degradada”.

Acto III

En ausencia de la nueva Madre Superiora, la madre Marie propone que las monjas elijan el martirio. Sin embargo, todas deben estar de acuerdo, o la madre Marie no insistirá. Hay un voto secreto que disiente del martirio, y la hermana Constance dice que es ella quien ha votado en contra del martirio, y que ahora ha cambiado de opinión. Blanche escapa del convento. La madre Marie la encuentra en la biblioteca de su padre. Su padre ha sido guillotinado y han obligado a Blanche a servir a sus antiguos criados. Detienen a todas las monjas y las condenan a muerte. La madre Marie se encontraba lejos. El capellán le dice a la madre Marie que no puede contradecir a Dios y dirigirse voluntariamente al martirio uniéndose a los demás en prisión. Las monjas suben al cadalso cantando Salve Regina, con dignidad y sin temor. En el último momento, Blanche, que estaba escondida entre la multitud, aparece, ante la alegría de Constance. Pero ella también sube a la guillotina, mientras canta los últimos versos del Veni Creator: Deo Patri sit gloria.

Análisis

De las tres óperas compuestas por Francis Poulenc, Diálogos de carmelitas es la segunda, y a su vez la más extensa, más importante y más profunda, que contribuyó a su reputación como compositor especialmente dotado para la música vocal.
Indaga en temas como la enfermedad, la intolerancia, el martirio, la muerte y fundamentalmente el miedo, una presencia casi sofocante en toda la obra.
El miedo se presenta como el rasgo más característico de Blanche de la Fort, cuyo origen queda asociado con las trágicas circunstancias de su nacimiento, en el que su madre muere al darla a luz en medio de la violencia de una muchedumbre enardecida. El miedo es el que la lleva a ingresar en la orden religiosa del Carmelo, con la esperanza de encontrar allí paz y seguridad.
Sin embargo, más allá de los aspectos psicológicos, el miedo de Blanche es una expresión del terror imperante ante una situación política sumida en la irracionalidad, tal como se refleja en las palabras de Sor Matilde del segundo acto: “Todo el mundo tiene miedo. Se contagian el miedo unos a otros, como la peste o el cólera en tiempo de epidemia.”
Pero el miedo es también miedo a la muerte, tal como aparece descarnadamente en la escena de la agonía de la Priora, y en la escena final, particularmente en Sor Constanza. El mismo miedo a la muerte que Bernanos sentía en momentos de escribir esta obra, que adquiere de esta manera una dimensión metafísica.
Si bien se trata de una ópera compuesta en el siglo veinte, el lenguaje musical es más bien tradicional, lejos de las tendencias de vanguardia de su época. El mismo Poulenc acotó al respecto: “Mis monjas sólo pueden cantar música tonal. Uds. deben perdonarlas”. Por eso el lenguaje es claramente tonal o modal, con modulaciones refinadas y recursos disonantes reservados a los momentos de mayor intensidad dramática, como el de la muerte de la Priora o para acentuar la rudeza del personaje de María de la Encarnación.
Los diálogos son en su mayoría recitativos, con una línea melódica que sigue muy de cerca el texto buscando su máxima comprensibilidad. La orquesta permite en todo momento a los cantantes desplegar claramente el texto, y en este aspecto se acerca al estilo de Pelleas y Melisande de Claude Debussy.
La enunciación de los motivos-guía está a cargo de la orquesta, siguiendo el modelo de la ópera de Debussy. Entre ellos puede citarse el motivo asociado con el viejo mundo aristocrático que termina sucumbiendo con la revolución. Este motivo se escucha por primera vez al comienzo de la ópera, y luego en distintos momentos asociados con el Marqués y su casa, con el hermano de Blanche, incluso en la escena de la muerte de la Priora, y al final de la ópera.
Los profundos sentimientos religiosos del autor resultan particularmente evidentes en el magnífico canto a capella del Ave Maria en el Acto II, Escena II, y en el Ave verum corpus del Acto II, Escena IV. En estos cantos se siente el eco de la música sacra barroca.
Una de las escenas claves de la ópera es la de la muerte de la Priora, quién entra en trance de agonía y contrariamente a lo que se espera de ella, da muestras de un gran terror. Su tránsito carece de grandeza. Por eso Bernanos pone en boca de la hermana Constance, lo que dará sentido finalmente a la pieza entera: "Se diría que en el momento de darle la muerte el buen Dios se equivocó de muerte, como en el vestuario pueden darnos un abrigo por otro. Sí, debió haber sido la muerte de otra, una muerte no a la medida de nuestra Priora, una muerte demasiado pequeña para ella; ni siquiera podía ponerse las mangas...". Ante la pregunta de Blanche sobre el significado de estas palabras, la muchacha se explica: "Quiero decir que esa otra persona, cuando le llegue la muerte, se sorprenderá de penetrar tan fácilmente en ella, y de sentirse tan confortable dentro de los pliegues de su vestido". Justamente ese será el destino de Blanche, quién se enfrentará al martirio con una total serenidad de espíritu.
En la magnífica escena final, el coro de monjas entona un Salve Regina mientras esperan ser guillotinadas en la plaza principal. Una a una van cayendo en el escenario al ser decapitadas y en la partitura podemos apreciar cómo van desapareciendo voces a medida que se van oyendo los golpes de la guillotina en la percusión. Blanche se suma al martirio uniéndose al canto de la última carmelita, Sor Constance, quedándose la orquesta muda en un impresionante final.

Aqui los links en CD:
 

 Y aqui tenéis la ópera en DVD:


Francis Poulenc - Dialogues des Carmelites
XviD | 672 | 720x448 | AR 1:557/29970fps | audio: AC-3 448kbs | French+En, Fr, Ger, Sp, Ita .srt | covers+booklet | 2h28 | 1.20GB
2004 | label: TDK | cat.nr TDK OPDDC | Classical/contemporary/opera







Death needs no translation.
And so, all subtitles included in these archives (English, French, German, Spanish and Italian) stop at 2h13, whereas the singing continues until 2h23.
During those ten minutes we hear a final chorus which is in the same league with Bach’s “Wir Setzen Uns mit Tränen Nieder”, or Beethoven’s “Alle Menschen werden Brüder”.
That’s saying something. What is it that makes me think so? It is hard to explain. Perhaps the three of them express something in a way no other piece can. Something what? Well, give it a name - the bond of humanity either in sadness or joy, and the inescapable truth thereof.
I’m groping for words, how does one describe music like this? Whenever I hear the final part of the Matthäus Passion I know that’s IT. It is exactly RIGHT, capital letters. Shivers, goosebumps, trembling, the heart wants to burst out of the chest, whatever. Can’t say it happens to me very often, but it did when I heard - and saw! – these Carmelite Sisters sing their way to death. We feel deeply sorry for them, and yet, paradoxically, they comfort us.
There’s no sign of a guilotine on stage. It’s not necessary, the orchestral music enacts the bloody machine most suggestively with an onimous, brutal sound, as if a giant scythe is lashing the heavens above. And the Sisters fall one by one.

I've just bought this today. I'll spend this weekend watching it. So far, I've only seen the final scenes several times over - because of that chorus, of course.

Performers:

Orchestra e Coro del Teatro alla Scala, Riccardo Muti
Chorus master - Bruno Casoni

Main singers:

Dagmar Schellenberger - Blanche
Madame de Croissy - Anja Silja
Mere Marie - Barbara Dever
Soeur Constance - Laura Aikin
Marquis de la Force - Christopher Robertson

Stage director - Robert Carsen

miércoles, 20 de junio de 2012

Opera Esencial: DELIBES: Lakmé (Dessay)

Dessay, Kunde, van Dam, Petibon, Haidan, Konsek, Leguérinel, Plasson


Lakmé es una ópera en tres actos con música de Léo Delibes y libreto en francés de Edmond Gondinet y Philippe Gille, basado en la novela Rarahu ou Le Mariage (Rarahu o El matrimonio), de Pierre Loti (1880). Su estreno mundial tuvo lugar en el Teatro de la Opéra-Comique, en París, en 1883. En España se estrenó el 15 de septiembre de 1898, en el Teatro Novedades de Barcelona.

Delibes escribió la partitura en el período 1881–82. Se ambienta en la India Británica de mediados del siglo XIX. La ópera incluye el famoso y popular Dúo de las flores (Sous le dôme épais) para soprano y mezzosoprano interpretado en el acto primero por el personaje principal, Lakmé, la hija de un sacerdote brahmán, y su criada Mallika.2 Otra aria famosa de la ópera es la Canción de la campana (L'Air des clochettes) en el acto segundo.
Como otras óperas francesas de la época, Lakmé capta el ambiente de Oriente que estaba en boga durante la parte final del siglo XIX en línea con otras obras operísticas como Los pescadores de perlas de Bizet y El rey de Lahore de Massenet.3 El tema de la ópera fue sugerido por Gondinet como un vehículo para la soprano estadounidense Marie van Zandt.[cita requerida]

Tuvo su primera representación el 14 de abril de 1883 en la Opéra Comique en París. Tras su estreno en la Opéra Comique en 1883, Lakmé alcanzó su representación 500.ª allí el 23 de junio de 1909 y la número 1.000 el 13 de mayo de 1931. Una serie de representaciones tuvieron lugar en el Théâtre Gaîté Lyrique de París en 1908, con Alice Verlet, David Devriès y Félix Vieuille.4
El personaje de Lakmé ha sido y es vehículo de lucimiento para sopranos líricas de coloratura como Amelita Galli-Curci, Lily Pons, Arielle Dombasle, Mado Robin, Mady Mesplé, Maria Callas, Beverly Sills, Joan Sutherland, Edita Gruberová, Natalie Dessay y Sumi Jo, y destaca el Aria de las campanas, de virtuosa ejecución.
Esta ópera se representa poco; en las estadísticas de Operabase aparece la n.º 129 de las óperas representadas en 2005-2010, siendo la 16.ª en Francia y la primera de Delibes, con 24 representaciones en el período.

Personajes

Personaje Tesitura Reparto del estreno,4
14 de abril de 1883
(Director: Jules Danbé)
Lakmé, una sacerdotisa, hija de Nilakantha soprano Marie van Zandt
Gérald, un oficial del ejército británico tenor Jean-Alexandre Talazac
Nilakantha, un sacerdote brahmán bajo Cobalet
Frédéric, oficial amigo de Gérald barítono Barré
Mallika, esclava de Lakmé mezzosoprano Frandin
Hadji, esclavo de Nilakantha tenor Chennevière
Miss Ellen, prometida de Gérald soprano Rémy
Miss Rose, compañera de Ellen soprano Molé-Truffier
Mistress Bentson, un aya mezzosoprano Pierron
Adivina ('Un Domben') tenor Teste
Un comerciante chino tenor Davoust
Le Kouravar barítono Bernard
Coro: Oficiales, damas, comerciantes, brahmanes, músicos

Argumento

A finales del siglo XIX, durante la colonización británica de la India, muchos de los habitantes locales fueron obligados a practicar su religión en secreto.
Gerald, un oficial inglés, entra sin querer a un templo secreto hindú. Ahí encuentra a Lakmé, hija de Nilakantha, principal sacerdote del templo. Gerald y Lakmé se enamoran al instante. Nilakantha se entera del allanamiento al templo por parte de Gerald y busca vengarse de la referida profanación.
En el bazar, Nilakantha hace que Lakmé cante con el fin de identificar al oficial Gerald. Una vez que lo reconoce, Nilakantha lo apuñala, dejándolo malherido.
Lakmé lo recoge y lo lleva a un escondite, donde lo atiende durante su recuperación. Mientras Lakmé busca agua sagrada para confirmar su amor con Gerald, su amigo el oficial inglés Frederic encuentra a Gerald y le recuerda sus deberes como miembro del regimiento. Cuando Lakmé regresa, se da cuenta de que, debido a las palabras de Frederic, Gerald ha cambiado y su amor se ha perdido. Ella prefiere morir con honor que vivir en desamor, y decide quitarse la vida comiendo una hoja de datura. Su padre regresa y, al encontrarlos, quiere matar a Gerald, pero Lakmé le cuenta que ambos han bebido del agua sagrada y ahora es uno de ellos. Muere serenamente.
Label: EMI Classics
Styles: Opera,Classic
Original Release Date: October 20, 1998
Quality/Bitrate: APE,CUE
Size: 514 MB

Delibes - Lakmé
Link: http://narod.ru/disk/929132000.8a58f9c07c83d19dd2c9661949363c50/lakme.rar.html
pass:rfccbh

miércoles, 11 de abril de 2012

OperaEsencial: MASSENET: Thais (Sills, Milnes & Gedda)


Thaïs es una de las óperas más conseguidas de Massenet, y aunque no era de las más representadas, nunca abandonó el cosmos musical, debido a su conocidísimo interludio (la meditación de Thais), que forma parte del repertorio estándar de violin. Pero como ópera completa comenzó a revivir con la producción de Beverly Sills y últimamente está experimentando un nuevo renacer, com Renee Fleming primero y Placido Domingo como Athanael después.

Es una mezcla de ópera exótica (del estilo de Lakmé) y ópera verista, mezclada con toques de ópera psicológica, con esa evolución de personajes tan de Massenet. El libreto es del francés Louis Gallet y está basado en la novela Thais de Anatole France.


Personaje Tesitura Reparto del estreno, 16 de marzo de 1894
(Director: Claude-Paul Taffanel)
Thaïs, una cortesana soprano Sybil Sanderson
Athanaël, un monje cenobita barítono Jean-François Delmas
Nicias, un noble tenor Albert Alvarez
Crobyle, criado de Nicias soprano Jeanne Marcy
Myrtale, criado de Nicias mezzosoprano Meyrianne Heglon
Palémon, líder de los cenobitas bajo François Delpouget
Albine, una abadesa mezzosoprano

Fue compuesta para lucimiento de la diva estadounidense Sybil Sanderson y estrenada en París, en 1894. Reapareció en el repertorio en 1978 para Beverly Sills y Sherrill Milnes en una producción de Tito Capobianco. En 2008, fue nuevamente llevada a escena para Renée Fleming en producción de John Cox.

Acto I

Escena 1

Un grupo de monjes marchan a sus tareas diarias. Athanaël, el más rigurosamente ascético de todos ellos, entra y confiesa al monje más anciano, Palemon, que se siente perturbado por una serie de visiones sobre una cortesana y sacerdotisa de Venus llamada Thaïs, a la cual vio hace muchos años atrás en su ciudad natal de Alejandría. Creyendo esas visiones como una señal de Dios, él decide, desoyendo el consejo de Palemon, retornar a Alejandría, para convertir a Thaïs al Cristianismo, y convencerla para que ingrese en un convento.

Escena 2

Athanaël llega a Alejandría y visita a su viejo amigo Nicias, un rico hedonista. Nicias lo recibe con los brazos abiertos y le confiesa ser el amante de Thaïs. Tras escuchar el plan de Athanaël, se ríe y advierte que la venganza de Venus podría ser terrible. Sin embargo, manda traer unos ropajes para vestir a su amigo y prepararlo para el festín de esa noche al que asistirá Thaïs. Sus esclavos, Crobyle y Myrtale, visten a Athanaël y se burlan de su mojigatería.

El festín comienza. Thaïs llega y canta un triste dúo de amor con Nicias: Es su última noche juntos. Ella le pregunta sobre quién es Athanaël, al cual escuchó por casualidad, Nicias comenta que el ha venido a enseñarle a "despreciar la carne y amar el dolor". No interesada en su proposición, ella ofende su sentido del decoro con una seductora canción. Él se marcha furioso, prometiendo volver más tarde. Ella se burla con una última replica: "¡Te desafío a venir, aquel quien desobece a Venus!"

Acto II

Escena 1

Cansada por el festín, Thaïs expresa su insatisfacción por su vida vacía y piensa en el hecho de que un día, la vejez destruirá su belleza. Durante ese momento de debilidad, Athanaël entra y pide a Dios que esconda su belleza ante él. Él le dice que la ama de acuerdo a la enseñanza de "más por el espíritu que por la carne", que ese es un amor por siempre eterno. Pronto sucumbe ante sus encantos físicos, pero triunfa al explicarle que si se convierte, ganará la vida eterna. Ella cae rendida ante su elocuencia, pero se reafirma en su visión nihilista del mundo y lo aparta de sí. A solas, medita largamante y cambia de opinión.

Escena 2

Thaïs se ha unido a Athanaël y decide seguirlo por el desierto. Él le ordena quemar su casa y posesiones para borrar todo rastro de su maldito pasado. Ella asiente, pero pregunta si puede conservar una estatuilla de Eros, el dios del amor, explicando a Athanaël que pecó contra el amor no a través de él. Sin embargo, al oír que Nicias se la regaló, Athanaël le obliga a que la destruya. Nicias aparece con un grupo de juerguistas, descubriendo a Athanaël llevándose a Thaïs. Enfurecidos, comienzan a apedrearlos. Aunque Nicias está estupefacto ante la marcha de Thaïs, la respeta y lanza puñados de monedas para distraer a la gente. Thaïs y Athanaël escapan.

Acto III

Escena 1

Thaïs y Athanaël atraviesan el desierto. Thaïs está exhausta, pero Athanaël la obliga a seguir caminando como penitencia por sus pecados. Llegan a un manantial, donde Athanaël comienza a sentir compasión por ella más que aversión; entre ellos empiezan a compartir un sentimiento idílico, rozando el amor platónico. Al poco tiempo, llegan al convento donde Thaïs debe quedarse. Dejándola bajo los cuidados de la Madre Superiora Albine, Athanaël comprende que ha terminado su misión, y que nunca la volverá a ver.

Escena 2

Los monjes expresan su preocupación con respecto al comportamiento antisocial y huraño de Athanaël desde su llegada de Alejandría. Athanaël entra y confiesa a Palemon que ha empezado a sentir deseos sexuales por Thaïs. Palemon lo reprende por haber intentado convertirla. Athanaël cae en un sueño depresivo y tiene una visión erótica de Thaïs. Trata de alcanzarla, pero lo esquiva burlonamente. Luego una segunda visión le dice que Thaïs está muriéndose.

Escena 3

Sintiendo que su existencia está vacía sin ella, reniega de sus votos y marcha a buscarla. Llega al convento y la encuentra en su lecho de muerte. Le confiesa que todas sus enseñanzas son mentiras, "nada es tan verdadero como la vida y el amor de los hombres", y que la ama. Sin darse cuenta de ello, le describe que ve las puertas del cielo abrirse y a los ángeles acogiéndola en su seno. Ella muere, y Athanaël se sume en un profundo dolor.

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