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lunes, 6 de agosto de 2012

CHARPENTIER: Louise (Sills & Gedda)

Es curioso el caso de Gustave Charpentier, compositor de óperas, posiblemente el más longevo de todos, que sólo tuvo un éxito verdadero: Louise, pero con él logró entrar en el olimpo de los compositores, por méritos propios.
Nació el 25 de junio de 1860 en Dieuze (Lorena), estudió en Tourcoring, en Lille y por último en París, donde fue alumno de Massenet. A los 27 años ganó el Premio de Roma. En París descubrió, al igual que los pintores y poetas de Montmartre y de la rive gauche, un mágico colorido local que plasmó convincentemente en su ópera Louise. Murió en París, casi olvidado, el 18 de febrero de 1956, pero con esta ópera habria alcanzado el éxito finalmente.
El libreto es del propio compositor, que construye la primera "ópera socialista", y destaca la hermosísima y erótica aria " Depuis le jour" q forma parte del repertorio de toda soprano q se precie. Aqui la Sills la canta q da gusto!



Personajes: Louise, una costurera (soprano); su padre (barítono); su madre (mezzosoprano); Julien, poeta (tenor); Irma (contralto); burgueses, bohemios.

Lugar y época: París a fines del siglo XIX.

Argumento: Un breve preludio basado en la melodía de amor que luego oiremos en boca de Julien. Éste la canta para Louise, su amada y vecina en un barrio pobre de París. Le pide que huya con él, pues los padres de ella se oponen a la unión. El dúo de amor está lleno de romanticismo. (Cuatro años antes había aparecido La Bohéme, de Puccini, con una pareja semejante en el centro y en el mismo ambiente. Pero Puccini siguió siendo italiano, incluso en la descripción de París, mientras que Charpentier era un parisiense auténtico.) La madre interrumpe la escena. Ella y el padre exigen a Louise que elija un hombre más solvente en lugar del bohemio Julien. Cuando Louise lee ante su padre en el periódico, en voz alta, que «todo París está entregado al placer en la festiva celebración de la primavera», siente la pobreza de su vida entre aquellas cuatro paredes como un peso abrumador. Vive en una gran ciudad y sufre por no poder disfrutar de sus placeres.

El primer cuadro del acto segundo muestra un amanecer en Montmartre; obreros y obreras, policías, noctámbulos y vendedores callejeros dan vida a la escena; todos hablan en un dialecto que habría horrorizado a la Academia. Aparece Julien con sus amigos. Está embriagado por la primavera y sólo piensa en una cosa: huir con Louise, vivir con ella. La espera frente al taller de costura en que trabaja. Pronto aparece Louise con su madre, que le sigue haciendo advertencias. La propuesta de Julien la estremece; tiene que reflexionar. Se suelta de su brazo y entra en el taller.

Allí tiene lugar el cuadro segundo. Las costureras charlan y ríen sobre el eterno tema del amor. Sólo Louise tan desconcertadas: ¿estará enamorada? En la calle suena una canción, las obreras corren hacia la ventana y envían besos al cantante callejero. Es Julien, que le canta su amor. Sin embargo, la segunda parte de la canción es amarga; trata sobre la joven que no cumplió su promesa. Louise está sentada, pálida y silenciosa, pero pronto toma una decisión. Se levanta, corre a la calle y se arroja en brazos de Julien. El tercer acto transcurre en la pequeña casa en que viven Julien y Louise. La luz del crepúsculo cae sobre los techos de París. Aquí encuentra Charpentier para el corazón rebosante de Louise la melodía más íntima: «Depuis le jour...». París enciende sus luces, doblan las campanas en el aire transparente. Un dúo de amor corona la escena, un himno entusiasta a la vida. Entonces la casa se llena de amigos, de bohemios que improvisan una fiesta y proclaman a Louise reina de Montmartre. La madre de Louise interrumpe aquella desbordante alegría: la hija ha de regresar para ver al padre enfermo. Sólo por poco tiempo, promete Louise a su amado.

En el acto cuarto, Louise está otra vez con sus padres. Todo lo que la rodea la oprime: el ambiente triste, el padre que canta una canción extraña para recordarle su niñez; la madre que le reprocha su cambio inmoral de vida. La música se transforma paulatinamente en un himno a París. Por último, Louise no puede resistir más. Vuelve a la libertad, al amor. El padre corre detrás de ella hasta las escaleras y agita furioso los puños: Oh, París!

Libreto: Charpentier entona un canto jubiloso a París, a la libertad de la vida bohemia, al amor embriagador en las buhardillas y talleres, a la magia de las estrechas callejuelas. Pero no olvida crear un conflicto dramático por medio del conflicto de generaciones y de una contraposición entre la vida llena de tentaciones y los hombres que le dan la espalda eternamente.

Música: Charpentier es melodista, pero posee también suficientes recursos armónicos para hacer estimulante la partitura. Se eleva a verdadera altura en las escenas que enaltecen París. Entonces surge de su música un auténtico entusiasmo. Hay mucha ternura en ella y permite pasar por alto algunos momentos débiles y vulgares. Los teatros que cuenten con dos intérpretes idóneos, en juventud, belleza, sentido de la actuación y voz simpática, para los papeles de Louise y Julien, pueden plantearse la reposición de esta ópera y confiar en un auténtico éxito.

Historia: El estreno, celebrado en la Opera Comique de París el 2 de febrero de 1900, fue un triunfo tumultuoso. Siguieron más de cien representaciones ese año en el mismo lugar. La obra llegó pronto a otras partes del mundo: a Nueva York en 1900 y a Buenos Aires en 1918. En Barcelona se estrenó en 1904, bajo los auspicios de la Asociación Wagneriana local.

Fuente: "Diccionario de la Ópera" Kurt Pahlen

Links:

http://rapidlibrary.com/files/charpentier-louise-sills-gedda-vandam-cd1-rar_29367947.html

http://rapidlibrary.com/files/charpentier-louise-sills-gedda-vandam-cd2-rar_ul8mbbcbwwifon.html

http://rapidlibrary.com/files/charpentier-louise-sills-gedda-vandam-cd3-rar_29367949.html

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miércoles, 11 de abril de 2012

OperaEsencial: MASSENET: Thais (Sills, Milnes & Gedda)


Thaïs es una de las óperas más conseguidas de Massenet, y aunque no era de las más representadas, nunca abandonó el cosmos musical, debido a su conocidísimo interludio (la meditación de Thais), que forma parte del repertorio estándar de violin. Pero como ópera completa comenzó a revivir con la producción de Beverly Sills y últimamente está experimentando un nuevo renacer, com Renee Fleming primero y Placido Domingo como Athanael después.

Es una mezcla de ópera exótica (del estilo de Lakmé) y ópera verista, mezclada con toques de ópera psicológica, con esa evolución de personajes tan de Massenet. El libreto es del francés Louis Gallet y está basado en la novela Thais de Anatole France.


Personaje Tesitura Reparto del estreno, 16 de marzo de 1894
(Director: Claude-Paul Taffanel)
Thaïs, una cortesana soprano Sybil Sanderson
Athanaël, un monje cenobita barítono Jean-François Delmas
Nicias, un noble tenor Albert Alvarez
Crobyle, criado de Nicias soprano Jeanne Marcy
Myrtale, criado de Nicias mezzosoprano Meyrianne Heglon
Palémon, líder de los cenobitas bajo François Delpouget
Albine, una abadesa mezzosoprano

Fue compuesta para lucimiento de la diva estadounidense Sybil Sanderson y estrenada en París, en 1894. Reapareció en el repertorio en 1978 para Beverly Sills y Sherrill Milnes en una producción de Tito Capobianco. En 2008, fue nuevamente llevada a escena para Renée Fleming en producción de John Cox.

Acto I

Escena 1

Un grupo de monjes marchan a sus tareas diarias. Athanaël, el más rigurosamente ascético de todos ellos, entra y confiesa al monje más anciano, Palemon, que se siente perturbado por una serie de visiones sobre una cortesana y sacerdotisa de Venus llamada Thaïs, a la cual vio hace muchos años atrás en su ciudad natal de Alejandría. Creyendo esas visiones como una señal de Dios, él decide, desoyendo el consejo de Palemon, retornar a Alejandría, para convertir a Thaïs al Cristianismo, y convencerla para que ingrese en un convento.

Escena 2

Athanaël llega a Alejandría y visita a su viejo amigo Nicias, un rico hedonista. Nicias lo recibe con los brazos abiertos y le confiesa ser el amante de Thaïs. Tras escuchar el plan de Athanaël, se ríe y advierte que la venganza de Venus podría ser terrible. Sin embargo, manda traer unos ropajes para vestir a su amigo y prepararlo para el festín de esa noche al que asistirá Thaïs. Sus esclavos, Crobyle y Myrtale, visten a Athanaël y se burlan de su mojigatería.

El festín comienza. Thaïs llega y canta un triste dúo de amor con Nicias: Es su última noche juntos. Ella le pregunta sobre quién es Athanaël, al cual escuchó por casualidad, Nicias comenta que el ha venido a enseñarle a "despreciar la carne y amar el dolor". No interesada en su proposición, ella ofende su sentido del decoro con una seductora canción. Él se marcha furioso, prometiendo volver más tarde. Ella se burla con una última replica: "¡Te desafío a venir, aquel quien desobece a Venus!"

Acto II

Escena 1

Cansada por el festín, Thaïs expresa su insatisfacción por su vida vacía y piensa en el hecho de que un día, la vejez destruirá su belleza. Durante ese momento de debilidad, Athanaël entra y pide a Dios que esconda su belleza ante él. Él le dice que la ama de acuerdo a la enseñanza de "más por el espíritu que por la carne", que ese es un amor por siempre eterno. Pronto sucumbe ante sus encantos físicos, pero triunfa al explicarle que si se convierte, ganará la vida eterna. Ella cae rendida ante su elocuencia, pero se reafirma en su visión nihilista del mundo y lo aparta de sí. A solas, medita largamante y cambia de opinión.

Escena 2

Thaïs se ha unido a Athanaël y decide seguirlo por el desierto. Él le ordena quemar su casa y posesiones para borrar todo rastro de su maldito pasado. Ella asiente, pero pregunta si puede conservar una estatuilla de Eros, el dios del amor, explicando a Athanaël que pecó contra el amor no a través de él. Sin embargo, al oír que Nicias se la regaló, Athanaël le obliga a que la destruya. Nicias aparece con un grupo de juerguistas, descubriendo a Athanaël llevándose a Thaïs. Enfurecidos, comienzan a apedrearlos. Aunque Nicias está estupefacto ante la marcha de Thaïs, la respeta y lanza puñados de monedas para distraer a la gente. Thaïs y Athanaël escapan.

Acto III

Escena 1

Thaïs y Athanaël atraviesan el desierto. Thaïs está exhausta, pero Athanaël la obliga a seguir caminando como penitencia por sus pecados. Llegan a un manantial, donde Athanaël comienza a sentir compasión por ella más que aversión; entre ellos empiezan a compartir un sentimiento idílico, rozando el amor platónico. Al poco tiempo, llegan al convento donde Thaïs debe quedarse. Dejándola bajo los cuidados de la Madre Superiora Albine, Athanaël comprende que ha terminado su misión, y que nunca la volverá a ver.

Escena 2

Los monjes expresan su preocupación con respecto al comportamiento antisocial y huraño de Athanaël desde su llegada de Alejandría. Athanaël entra y confiesa a Palemon que ha empezado a sentir deseos sexuales por Thaïs. Palemon lo reprende por haber intentado convertirla. Athanaël cae en un sueño depresivo y tiene una visión erótica de Thaïs. Trata de alcanzarla, pero lo esquiva burlonamente. Luego una segunda visión le dice que Thaïs está muriéndose.

Escena 3

Sintiendo que su existencia está vacía sin ella, reniega de sus votos y marcha a buscarla. Llega al convento y la encuentra en su lecho de muerte. Le confiesa que todas sus enseñanzas son mentiras, "nada es tan verdadero como la vida y el amor de los hombres", y que la ama. Sin darse cuenta de ello, le describe que ve las puertas del cielo abrirse y a los ángeles acogiéndola en su seno. Ella muere, y Athanaël se sume en un profundo dolor.

Links:

http://www.filefactory.com/f/6e428a7f506db2e3/